Le extrema fragilidad de Peñarol para defender la pelota quieta, un problema que para Diego Aguirre es cada vez más grave


Desde que Diego Aguirre volvió a la conducción de Peñarol en 2023, el aurinegro ha incrementado temporada tras temporada los goles recibidos en acciones de pelota quieta

Peñarol tiene una particularidad debilidad en la presente temporada. Más allá del estado de crisis actual que dejó la ausencia de Leonardo Fernández, de los siete partidos sin ganar y de sus complicadas chances en la Copa Libertadores, Diego Aguirre tiene una adversidad a la que no encuentra solución: la defensa de la pelota quieta.

Peñarol recibió el 31,6% de los goles tomados este año a través de acciones a balón parado.

En 19 partidos jugados, Peñarol recibió 18 tantos, seis de los cuales llegaron a través de córners o tiros libres ejecutados como centros.

Antes de llegar a la mitad de la temporada, Peñarol ya casi tomó la mitad de los goles que recibió el año pasado por esa vía, que fueron 13.

En solo cinco oportunidades el equipo de Aguirre mantuvo la valla en cero: dos veces ante Nacional, por la Supercopa Uruguaya y el Torneo Apertura, y una ante Albion, Boston River y Progreso, por el Apertura.

En el pozo deportivo en que se encuentra el club, que arrancó tras el 2-0 a Progreso, el pasado 4 de abril, Peñarol suma siete partidos sin poder ganar, cuatro por el torneo local y tres por Copa Libertadores.

A Leo Fernández lo perdió, por rotura de ligamentos, en el primer partido que inauguró esa racha, contra Santa Fe, por Copa Libertadores.

En ese encuentro, el aurinegro tomó un gol de córner, por una desatención en la marca de Franco Escobar.

Luego siguieron goles por esa vía contra Liverpool, Corinthians y Defensor Sporting.

Solamente en uno de los partidos en que tomó goles de pelota quieta, Peñarol pudo ganar. Fue contra Deportivo Maldonado, en la tercera fecha del Apertura.

Después, los cinco goles encajados de pelota quieta le costaron empates o derrotas.

Aguirre fue consultado al respecto en la conferencia de prensa del lunes, tras el empate 1-1 ante Defensor Sporting, que igualó tras un córner que Lucas Agazzi cabeceó, Washington Aguerre salvó con gran atajada, Mateo Caballero remató, dio en el palo y luego marcó Brian Montenegro.

El DT relativizó el problema y dijo que esos goles se deben más a pequeños detalles que a desatenciones.

"Son situaciones de juego que trabajamos como tantas otras cosas, a veces es un detalle, una virtud del rival, un anticipo, situaciones que son muy difíciles de controlar. En la situación de la primera pelota que desvían, más allá de que tenés la referencia de marca, es muy difícil porque es un segundo, un ataque al espacio que es muy difícil de marcar, y lamentablemente recibimos el empate", expresó.

Temporada 2025

Javier Méndez en acción el año pasado

En 53 partidos, Peñarol tomó 46 goles de los cuales 13 fueron de pelota quieta, lo que equivale a un 22%.

A esos goles tomados de córners o tiros libres en centros se suman dos goles de tiros libres directos: uno de Ignacio Neira, de Cerro, por un mal posicionamiento del golero Brayan Cortés, y otro contra Vélez Sarsfield por Copa Libertadores, por un rebote largo de Martín Campaña.

Esos goles no son tenidos en cuenta en este informe porque no son reveladores del profundo problema de juego aéreo que tiene Peñarol.

Es decir que ese porcentaje se acrecentó notoriamente este año pasando de un 22% a un 31,6%.

Temporada 2024

Peñarol jugó 54 partidos en su brillante 2024 donde solo recibió 34 goles. Pero ya entonces tenía un porcentaje interesante de goles recibidos de pelota quieta, un 20,6%.

En su primer partido oficial de la temporada, contra Cerro Largo en el Estadio Centenario, Peñarol arrancó perdiendo por un gol de córner donde falló estrepitosamente Byron Castillo al errarle a la pelota en el primer palo. Sobre el segundo, el Toto Sergio Núñez anticipó a Damián García y marcó.

La fragilidad aérea quedó de manifiesto en dos partidos por Copa Libertadores. A Peñarol le costó una derrota en Rosario, ante Central, que lo hizo remar de atrás en el grupo, y uno de los goles claves del descalabro del segundo tiempo de la semifinal contra Botafogo fue de córner, obra del zaguero Alexander Barboza.

Maxi Olivera perdió la marca en el segundo palo y Guzmán Rodríguez no pudo con la fortaleza física de Barboza.

A pesar de tener una notable temporada 2024, Guzmán Rodríguez fue responsable en la marca de cuatro goles de pelotas quietas ese año.

Maxi Olivera, por su parte, ha sido responsable de seis goles, una cifra que no muy abultada teniendo en cuenta que estuvo en las cuatro temporadas, pero que marcó a fuego varios partidos como un par de clásicos (en uno su responsabilidad fue mínima porque se adelantó tras un rebote de un tiro libre y la pelota le cayó a las espaldas donde marcó Jeremía Recoba, y en el otro este lo anticipó con un golpe de taco) y los dos goles de la revancha de octavos ante Racing de Avellaneda. Ahí falló en el primer gol en la defensa del segundo palo y en el tanto decisivo tomó una marca y no ordenó -era el capitán- una ayuda para sus espaldas para tomar a Facundo Pardo.

En la temporada 2023, donde Aguirre asumió en la recta final del Torneo Clausura, en siete partidos Peñarol tomó cuatro goles, pero ninguno fue de pelota quieta

Nota publicada 2026-05-05 18:00 | neutro1891 🟡⚫