Los dirigentes y el director deportivo de Nacional desfilaron con el mismo discurso durante esta semana después del error del árbitro Javier Burgos (no pitó un penal a favor de los tricolores en la derrota ante Central Español, en la fecha 10 del Torneo Apertura).
Definitivamente los tricolores decidieron bajar al barro. Flavio Perchman, Sebastián Eguren y Ricardo Vairo alinearon el tono. Le apuntan al arbitraje, y Eguren habló de presión mediática. ¿De cuál? De la del presidente de Peñarol, Ignacio Ruglio.
La pregunta que se impone en este momento: ¿A qué apuntan con esto?
Porque el estilo del presidente de Peñarol lo estableció desde que ganó las elecciones en diciembre 2020, y desde 2021, cuando inició su gestión, con aquellas campañas de “contra todos”, hace ya un lustro, nada cambió sobre el estilo de Ruglio, mientras que durante esos cinco años y medio Nacional se mantuvo en su línea institucional: sin responder, incluso frente a graves acusaciones.
José Decurnex, José Fuentes y Alejandro Balbi, los tres presidentes de Nacional entre 2020 y 2024, eligieron ignorar a Ruglio y a Peñarol en ese goteo constante de reclamos y acusaciones.
Vairo llegó en diciembre 2024 y también se dispuso a recorrer el mismo camino que sus antecesores. Ignoró el estilo que impulsó Ruglio. Eso fue hasta esta semana.
Recién en noviembre de 2025, Nacional expresó sus primeras discrepancias con el titular aurinegro cuando decidió separarse de Peñarol en la negociación de los derechos de TV, entendiendo que no se correspondían las declaraciones del titular mirasol con el tono del vínculo que querían llevar para adelante los dos grandes.
Paralelamente, Ruglio siguió con su bombardeo mediático constante contra los árbitros.
Dieciséis meses después de ganar en las urnas, Vairo-Perchman decidieron dar un giro y esta última semana salieron a confrontar a los árbitros y a Peñarol, y exponer la presión mediática de Ruglio que comenzó en 2021.
Otro detalle: en todo este proceso de cinco años y medio, Ruglio tuvo de su lado la liviandad del Tribunal de Ética de la AUF, y de los jueces que nunca fueron a fondo y jamás se plantaron en el mismo tono para defender su honorabilidad y prestigio tras las descalificaciones y sospechas a las que quedaron expuestos.
La razón de los reclamos: una cortina de humo para esconder los problemas
Ahora bien: el problema, en este nuevo escenario que se plantea en el fútbol local, es que el método elegido por Peñarol, el mismo que Nacional desde el fin de semana, tiene como único objetivo generar una cortina de humo para responsabilizar a terceros de los errores de los dirigentes.
Hoy aparece en el foco de la tormenta Nacional.
Esto refleja algunas debilidades de los tricolores, porque sino, ¿cuál es la necesidad de cambiar el discurso y confrontar a Peñarol ahora, cuando desde 2021 mantiene el mismo bombardeo mediático a los árbitros, a Nacional y a la AUF?
Porque los árbitros cometieron, cometen y cometerán errores, incluso con el VAR. Ese punto no está en discusión.
Lo que expresa una fragilidad de Nacional es elegir correr una cortina de humo para disimular errores propios.
Nada diferente a lo que hizo Peñarol desde que llegó Ruglio.
Sin dudas es un escenario más cómodo trasladar las culpas a terceros.
Porque las derrotas y las malas campañas que hizo Peñarol desde 2021 a la fecha fueron responsabilidad de Ruglio y de su entrenador-director deportivo de turno.
Y las derrotas y malas campañas de Nacional también son responsabilidad de los dirigentes, directores deportivos y entrenadores de turno.
Entonces, los tricolores deben sincerarse: el problema de Nacional está en Nacional.
El gol que recibió ante Central Español y el que le convirtió Coquimbo Unido en Chile por la Copa Libertadores, forma parte del escenario que había advertido Perchman en diciembre pasado cuando planteó ceder a préstamo a Ignacio Suárez para que sumara minutos en otro equipo de Primera y pudiera retornar al club con mayor experiencia.
El vicepresidente no hizo lo que entendía debía hacer y cedió ante el pedido de Suárez.
Algo similar le ocurrió a Perchman en diciembre 2024 cuando estaba decidido a traer a Jorge Bava como DT, y aunque su olfato y convicción le decían que tenía que ir por ese camino y su conocimiento de fútbol reafirmaba ese concepto, prefirió no confrontar con el presidente y no llegó Bava. Priorizaron lo que quería Nicolás López en ese momento. El resultado de aquella mala decisión quedó a la vista y ya fue analizada.
¿Qué está ocurriendo en abril de 2026? Nacional se quedó sin un segundo golero capaz de sostener la presión y peso del arco tricolor, y por estos días está en un serio problema.
Con Mejía lesionado y con su próxima salida para el Mundial, y con Suárez bajo sospecha y como única opción para el arco, en Nacional están en lugar incómodo para el arco hasta el mercado de pases de julio.
En medio de esta crisis del arco tricolor, el entrenador Bava salió públicamente a respaldar a Suárez tras el partido del miércoles en Chile.
En definitiva: esto que vive Nacional es un problema idéntico al que atravesó Peñarol en 2025, cuando en enero Diego Aguirre y Ruglio decidieron no renovar a Washington Aguerre.
Luego el club se hundió en un año de problemas increíbles:
¿Cuál fue el resultado? La crisis del arco de Peñarol terminó limitando las posibilidades del equipo de Aguirre de ser campeón.
Sin embargo, durante todo 2025, Ruglio se enfocó en apuntar a los árbitros como responsables de las derrotas de su club para quitarse responsabilidades de encima, cuando Peñarol había dinamitado sus propias posibilidades.
Ahora los dirigentes de Nacional les apuntan también a los árbitros, en una gimnasia similar.
Entonces, ¿dónde está la autocrítica y sinceramiento de los dirigentes frente a sus errores que son los que les llevan a ganar o perder campeonatos?
Nota publicada 2026-04-10 20:42 | neutro1891 🟡⚫