Peñarol está a 10 meses de las elecciones, que se realizarán en diciembre, pero ya ingresó en el fangoso terreno de una disputa que habitualmente plantea un alto costo para los clubes grandes en año electoral: no son campeones y viven envueltos en la hostilidad de las declaraciones y la defensa de los proyectos con los que sueñan para los siguientes tres años.
Alcanza con mirar para atrás y recordar lo que fue el cierre de la temporada 2024 para Nacional con Vairo-Perchman vs Decurnex-Balbi en plena lucha por conquistar votos para ganar en las urnas. Promesas de contratación de entrenadores para sustituir a quien estaba en funciones, el futuro de algunos futbolistas expuesto frente a la duda y la paz de la concentración de Los Céspedes dinamitada.
Este asunto no exclusivo de Peñarol. Es un problema también de Nacional.
Ocurre que las visiones enfrentadas de quienes pretenden mejorar el club terminan comprometiendo el presente para empezar a construir tiempo más adelante. En el camino pierde el club, pierde el equipo y sufren los hinchas. En los siete años electorales que hubo en este siglo, Peñarol solamente fue campeón una vez.
A Vairo le llevó casi ocho meses de 2025, un año después que empezó la campaña electoral (setiembre 2024) para terminar de zurcir.
Desde ahora le toca a Peñarol y el club ya sabe lo que supone recorrer este camino.
Ahora bien: este Peñarol no está en condiciones de regalar nada y Diego Aguirre, que tiene una espalda enorme, tampoco puede permitir que otra vez las disputas electorales alteren el orden en Los Aromos.
Largó la primera agrupación: “El objetivo es trabajar para que la actual gestión deje el club”
El abogado Pablo Schiavi comenzó a trabajar para las elecciones aurinegras y con el objetivo de desplazar a Ruglio y a una oposición que calificó como "débil"; promete una auditoría, espacio para gente joven y mujeres, y, además, profesionalizar la gestión del club.
"El objetivo claro es trabajar para que la actual gestión deje el club", es el título de la entrevista que Pablo Benítez realizó con Schiavi y que inicia de esta forma: “Pablo Schiavi creó la agrupación Movimiento Libertadores y ya comenzó a trabajar de cara a las elecciones de Peñarol que serán en diciembre. No quiso esperar a mediados de año para bosquejar el panorama y ya tiene definido un plan de acción que tiene como principal objetivo desplazar al presidente Ignacio Ruglio, de quien considera que debilitó la institucionalidad del club y que su modelo de gestión está ‘agotado’”.
Podés leer la entrevista completa haciendo clic aquí.
La autoproclamación de Ruglio y los efectos inmediatos
Este domingo Ruglio publicó en sus estados de Whatsapp una estadística en la que se presentó como el presidente más ganador del siglo XXI en el fútbol uruguayo.
Vamos por partes:
Ruglio presentó sus números así:
A partir de eso, en Referí avanzamos en un informe que revisó una por una las gestiones de los presidentes de Nacional y de Peñarol en el siglo XXI y planteó estos asuntos medulares:
Cantidad: ¿Cuántos títulos ganados en qué cantidad de torneos?
Calidad: ¿Un Campeonato Uruguayo tiene el mismo valor que la Copa AUF Uruguay?
En ese contexto (títulos en función de porcentajes), el mejor presidente de los grandes fue José Decurnex, el segundo Ricardo Alarcón y el tercero Ruglio.
Si se considera por calidad: Eduardo Ache ganó cinco Uruguayos en nueve temporadas, Juan Pedro Damiani cuatro en nueve, el resto de los presidentes de los grandes quedaron lejos.
Podés leer el informe completo haciendo clic aquí y podrás ver uno a uno la actuación de los 11 presidentes que tuvieron los dos clubes en este siglo (siete en Nacional y cuatro en Peñarol).
Volviendo a la actuación de todos los presidentes campeones del Uruguayo en el período enero 2001 a febrero 2026, se plantea este top 15 en el que se repasa el detalle de los presidentes más exitosos en el siglo XXI y es en este orden:
A raíz de la publicación de Ruglio, las reacciones fueron inmediatas.
El actual secretario general de Peñarol, Rodolfo Catino, se sumó a las críticas por el recuento de títulos que compartió el presidente: "Peñarol no necesita relatos personales ni campañas de autopromoción". Y apuntó: "El protagonista debe ser siempre el club”. Lo podés leer haciendo clic aquí.
Evaristo González, la principal figura de la oposición en los auriengros, le respondió: “¡Qué bajo hemos caído!”. Lo podés leer haciendo clic aquí.
Esto generó más olas.
Este martes Ruglio brindó una entrevista de una hora en el programa Convocados de El Espectadores Deportes y apuntó todas las críticas hacia Evaristo.
El escenario planteado genera un mar de fondo que no resistirá 10 meses, porque estas olas se transformarán en tsunami. Están a nada de que las expresiones suban de tono, se vistan de agravios y que todo eso degenere en un clima cuyas proporciones son inimaginables. Y el impacto en el terreno deportivo será inevitable.
Peñarol debe pensar en soluciones urgentes. Aquí te dejo cuatro:
¿A vos se te ocurre alguna solución inmediata para que Peñarol transite los próximos 10 meses? Comentame.
El cambio estatutario impulsado por Ruglio que entra a la disputa política
Ruglio anunció en la conferencia de prensa que brindó en enero que al cierre del período de pases (25 de febrero) informará sobre su futuro político, si se postula o no a la reelección.
Allí se abre un nuevo escenario de disputas. Por Estatuto, según Jorge Barrera, Ruglio podrá ir por su segunda reelección.
Sin embargo, el propio Ruglio fue quien impulsó a través de la Asamblea Representativa un cambio en el estatuto para que un presidente no se pueda mantener por más de dos períodos.
En ese momento el objetivo era ponerle un freno a Juan Pedro Damiani, quien llevaba tres períodos (2008-2017) y podía ir por el cuarto. Finalmente, el expresidente dio un paso al costado y le dejó el lugar a Barrera (2017-2020).
Ese estatuto está en el Ministerio de Educación y Cultura para aprobarse. En este informe al que podés acceder haciendo clic aquí, Pablo Benítez lo explicó con todos los detalles, al mismo tiempo que informó lo que el titular aurinegro le comunicó a su círculo cercano en enero: que no será candidato en diciembre.
Pedir paz en año electoral en Peñarol, después del desembarco de Ruglio en diciembre de 2020 con la bandera “contra todos”, es como una quimera. Porque Ruglio siguió al pie de la letra ese eslogan: el club está peleado con todos los estamentos del fútbol uruguayo, con Nacional, con los clubes-SAD, distanciado de Conmebol, y políticamente solo y debilitado en el fútbol local y a nivel internacional. Sin embargo, Aguirre y los futbolistas necesitan una tregua fuera de la cancha porque saben que tarde o temprano el agua de este tsunami político también llegará a Los Aromos y las consecuencias podrían ser devastadoras.
Mientras tanto, en la otra vereda, Nacional se frota las manos observando cómo su eterno rival se autoflagela.
Noticia rastreada 03:30 CET @Bostero 🚀