Diego Laxalt, el nuevo fichaje de Peñarol que vuelve a la Liga AUF Uruguaya a sus 32 años tras fichar con los carboneros, además de dedicarse al fútbol es fanático de otro deporte, el automovilismo, y de los autos.
El lateral izquierdo mundialista en Rusia 2018 ha asistido a etapas de la Fórmula 1 para ver de cerca a sus coches y a sus pilotos, como cuando jugaba en Milan de Italia y se fue al Autódromo de Monza.
También en ese país asistió a exposiciones de coches de alta gama y clásicos.
Además, tiene un simulador de videojuegos para recrear al máximo la sensación de correr en una pista y competir on line con amigos.
Así lo mostró en sus redes cuando le agradeció a su amigo, el piloto uruguayo Santiago Urrutia, por el regalo que le hizo, al obsequiarle un traje de competición con el que el futbolista jugó en el simulador.
Para “usar y mirar”
Laxalt siempre fue fanático de los autos y de los fierros. Eso en parte se debe a que su padre es mecánico automotriz y se crió entre los coches.
En una entrevista con Referí cuando brillaba en sus inicios en Defensor Sporting, junto a Girogian De Arrascaeta, dijo que los autos le gustan solo para “usar y mirar”, no para meter mano.
También contó que aprendió a manejar a los 12 años y que en ese momento se había comprado un clásico BMW modelo 2002 de colección con un espectacular color rojo.
Además, le gustan las motos, pero las dejó por el fútbol tras recibir consejos. “Mis padres y todo el mundo me lo dijeron. Es un peligro bárbaro aunque yo siempre anduve con precaución y nunca me pasó nada”, dijo en aquella nota.
Con el paso de los años, Laxalt ha mostrado varios coches en sus redes sociales entre los que se destacan un BMW Isetta, particular auto de tres ruedas, un Porsche 911 y un Volkswagen Gol G6, entre otras joyas que ha tenido en distintos países en los que jugó.
Noticia rastreada 16 de enero 2026 - 14:20 CET @bostero.dev