Las imágenes de la violencia en el fútbol uruguayo: el ajuste cultural al que le dieron el primer giro de tuerca; porque no todo está perdido


De las imágenes que impactaron en el primer semestre a lo que dejó el cierre de la temporada 2025 en el fútbol uruguayo: los mismos habitantes de las tribunas de Nacional y de Peñarol bajo dos paradigmas

La comisión de seguridad y los tribunales de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), y el Ministerio del Interior dieron los primeros pasos en el segundo semestre de 2025 para hacer frente a los delincuentes que habitan las tribunas en el fútbol uruguayo.

Si comparás una foto de enero o de julio con las que mostraron la forma en que terminaron las finales de 2025 entre Nacional y Peñarol, te darás cuenta que hubo un giro de tuerca. Acompañame en esta edición de Entre líneas y te cuento más.

El primer paso para frenar a los delincuentes que habitan las tribunas del fútbol

El cierre de cada año es ese lugar que naturalmente elegimos para reflexionar y entender por qué los caminos condujeron hacia determinado lugar o tomar un rumbo, en el orden de la vida que se te ocurra plantearlo.

¿Ya hiciste el repaso de tu año?

En este final de 2025, quiero compartir algunas imágenes para que podamos entender el ajuste cultural, relativamente silencioso, que vivimos en las tribunas del fútbol uruguayo, para evitar asumirlo como un detalle menor y entenderlo como una señal de cambio que representa un crecimiento y un compromiso hacia el futuro.

El tema de la violencia en el fútbol experimentó en el segundo semestre un giro, que no es suficiente, pero que brindó mensajes.

Vos preguntarás: ¿a qué giro te referís cuando el año terminó con los clásicos sin público visitante en los estadios de los clubes?

¿Te acordás cómo empezamos en enero? Esta era la imagen de la tribuna:

¿A vos te parece que esa es la tribuna de un estadio de fútbol, con banderas robadas, bengalas que cruzaban de un lado a otro del estadio, hinchas encapuchados y banderas gigantes que escondían a los delincuentes?

A raíz de lo que ocurrió en la final de la Supercopa que Nacional le ganó a Peñarol, el tribunal de la AUF aplicó las primeras sanciones duras.

Peñarol comenzó el Torneo Apertura con las tribunas del Campeón del Siglo vacías, sin hinchas. Nacional recibió una multa económica.

En julio, en la final del Intermedio, la imagen seguía siendo similar, con banderas robadas, fuegos artificiales, hinchas enmascarados y una bengala marina que salió de la Colombes (donde estaban los hinchas de Nacional) y que dejó a una persona en la tribuna Ámérica en estado de salud delicado, internado en un CTI. Sobrevivió, pero sufrió consecuencias gravísimas.

Está fue la imagen de julio:

Como consecuencia de los graves episodios de violencia que ocurrieron en la final del Intermedio, que ganó Peñarol, Nacional fue sancionado con la quita de tres puntos y los hinchas tricolores no pudieron ingresar durante cuatro partidos a ver a su equipo en el Gran Parque Central, en el Clausura.

A raíz de esa situación límite (y antes que se conociera el fallo de la AUF), el Ministerio del Interior se plantó.

Esto escribí en la newsletter Entre líneas, apenas concluyó la violenta final del Intermedio.

Pocos días después, el ministro Carlos Negro reunió a los dirigentes de Nacional y de Peñarol y les brindó un mensaje claro, para empezar a cercar el accionar de los violentos. Los acorraló, y al mismo tiempo brindó herramientas a los dirigentes de los grandes para iniciar un cambio importante, que parecía imposible de solucionar en las tribunas, en donde se establecía la ley de los hinchas.

Al mismo tiempo y con una influencia clave en todo este proceso, la comisión de seguridad de la AUF puso en práctica un protocolo de seguridad e hizo cumplir lo dispuesto. El control dentro de los estadios dejó de ser de los hinchas y pasó a la órbita que corresponde: la seguridad de la AUF, que, como tutor, asumió la responsabilidad de encauzar el rumbo.

Lo que parecía imposible, sucedió: ya no hubo más banderas gigantes, no más encapuchados, tampoco bengalas en los estadios y cualquier otro elemento que ponga en riesgo a quienes van a ver un partido de fútbol en forma civilizada.

Esto, sumado a la obligación de cumplir con los horarios establecidos de inicio de los partidos y de los segundos tiempos, no ingresar con mascotas y regular el trabajo de los alcanzapelotas, por ejemplo, pretendió brindar más señales para que los dirigentes pudieran terminar de entender que el caos y la desorganización debían empezar a abondonar el fútbol profesional.

¿Qué ocurrió? La primera final en el Campeón del Siglo comenzó 16 minutos tarde y los equipos no ingresaron a la cancha hasta que en las tribunas estuvieran las condiciones establecidas por seguridad. Hasta que no cerraron el último paragua, que los delincuentes utilizaron para camuflarse, no comenzó el partido.

Hasta el primer semestre de este año, a nadie se le hubiera ocurrido plantearse la posibilidad de imaginar el escenario de suspender un partido de fútbol uruguayo porque en las tribunas no estaban dada las condiciones apropiadas para desarrollar un espectáculo. ¡En noviembre sí! De eso se trata entender que este 2025 fue un año de cambios, que no es suficiente, pero que genera una transformación, al fin.

En noviembre, en la primera final, los hinchas que no quiere el fútbol tuvieron que ceder y, de alguna forma, la seguridad dio un paso adelante.

Estas dos imágenes del último partido del año refleja la nueva forma de ver el fútbol uruguayo:

También en este último semestre, Nacional y Peñarol pagaron millones de pesos en multas porque todavía algunos hinchas eligen formas que no son las permitidas en las tribunas.

También se vieron situaciones violentas en forma aislada, pero la foto del final del fútbol uruguayo reflejó un cambio en la cultura de la tribuna y un mensaje de que los delincuentes ya no tienen lugar para adueñarse del fútbol y resolver a su antojo.

Para decir que el fútbol le ganó a los hinchas violentos queda un camino largo por recorrer, pero los tribunales, la comisión de seguridad de la AUF y el Ministerio del Interior ajustaron las tuercas para que en las tribunas del fútbol se pueda convivir de una forma un poco más civilizada y no en medio de un polvorín.

Este 2025 pretendió establecer un ajuste y las primeras señales se hicieron carne. Ahora bien: no es suficiente todo lo que hicieron, pero será un gran paso si en 2026 sostienen este plan riguroso, con sanciones duras y cercando a hinchas violentos para que vayan a otra parte. ¡El fútbol no los quiere!